LE CORBUSIER EN CUNDINAMARCA

by Luis Henrique Gómez Casabianca

Notas de Cundinamarca

LE CORBUSIER EN CUNDINAMARCA 
Por Luis Henrique Gómez Casabianca

En 1947 el célebre arquitecto Le Corbusier, quien se encontraba trabajando en Nueva York, fue invitado por el gobierno de Colombia y la Alcaldía de Bogotá a visitar el país y dictar algunas conferencias sobre urbanismo. El contacto lo hizo el embajador de Colombia ante la ONU, Eduardo Zuleta Ángel, quien cultivaba una amistad personal con el famoso ideólogo de la arquitectura moderna.

Le Corbusier aceptó la invitación y se desplazó por vía aérea a Bogotá, a donde llegó el 16 de junio de 1947. Permanecería en Colombia hasta el día 24.

Su anfitrión fue el alcalde Fernando Mazuera Villegas, quien recorrió con él parte de la ciudad, le enseñó sus planos y le explicó sus particularidades. El maestro franco-suizo dictó algunas conferencias y visitó edificaciones emblemáticas como el Hotel Granada y la Hacienda del Chicó. Surgiendo entre él y el alcalde una espontánea simpatía. Éste lo invitó a pasar los últimos días de su estadía en Floridablanca, su finca de recreo en el cercano municipio cundinamarqués de Fusagasuga.

Allí se desplazaron en automóvil y llegaron el sábado 21 de junio, permaneciendo hasta el lunes 23. El alcalde se sentía particularmente ufano de su casa en Floridablanca, la cual había sido diseñada y construida por Vicente Nasi, importante arquitecto italiano residenciado en Colombia, la cual se remontaba a 1941 y podía considerarse un acertado ejemplo de arquitectura moderna. El señor Nasi fue invitado a acompañarlos.

Para Le Corbusier Fusagasuga fue una revelación. Contempló su vegetación exuberante, sus palmeras, sus flores, sus paisajes distantes. Conoció nuevas especies de plantas y de pájaros, contempló a la distancia el cerro de Quininí, disfrutó la brisa, el clima templado y los aromas que transportaba el aire. Pudo sentir cómo los efluvios de la naturaleza le daban una nueva vitalidad, quedando definitivamente atrás los duros inviernos que debió pasar en Francia en tiempos de la guerra.

La casa de Fernando Mazuera le fue particularmente grata. Más tarde publicaría comentarios elogiosos acerca de ella en “The Architectural Forum” de New York,  y en la revista “Domus” de Milán. Respecto al artículo en esta última el arquitecto Gio Ponti se expresó así: “Hay algo que causa placer en observar esta construcción: la feliz ambientación en el paisaje, y su conjunto que quedó coherente aún con la sucesiva ampliación que duplicó su volumen sin afectar su aspecto unitario”. También resaltó su unidad lograda con una secuencia de elementos, y “el juego ventajoso de una arquitectura de escuetos y definidos volúmenes, en acertado desarrollo horizontal armonizando con el paisaje…”.

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Le Corbusier realizó una segunda visita a Bogotá en marzo de 1949 y suscribió un contrato con las autoridades distritales para diseñar el plan piloto o rector para la capital. Efectuó una tercera visita de estudio entre febrero y marzo de 1950. Visitó por cuarta vez a Bogotá entre septiembre y octubre de 1950 e hizo entrega al presidente Laureano Gómez y al alcalde mayor, Santiago Trujillo, de su ‘Plan Piloto’ para la capital, cumpliendo así el contrato suscrito con la Alcaldía en 1949. Realizó una quinta visita a la ciudad en mayo de 1951 para asistir a la inauguración de ese plan, el cual por distintos motivos, sólo hubo de realizarse de manera parcial.

Le Corbusier había visitado por primera vez a Suramérica en 1929. Estuvo en Buenos Aires, Montevideo, Asunción, Sao Paulo y Río de Janeiro; e hizo planteamientos para cada una de ellas. Describiendo su misión afirmó: “Se trata principalmente de restaurar la armonía entre el hombre y su medio”.

Su biógrafo Adrián García Jiménez comenta: “Sus ideas iban a encontrar en la América Hispana mentes más receptivas que en su propio país. Le Corbusier tendrá desde ese momento apasionados defensores que prolongarían, como discípulos, sus enseñanzas”.

En 1936 viajó por segunda vez a Suramérica visitando de nuevo Brasil. Latinoamérica siempre lo impresionó por su vitalidad, su colorido, sus gentes, sus espacios abiertos y sus inéditas posibilidades. Colombia fue el país que más visitó en la región, y posiblemente la obra arquitectónica con la que más se sintió identificado en nuestro medio fue con la casa de Floridablanca, en Fusagasuga. Además de su geometría simple pero a la vez elegante, en ella se cumplía su anhelo de aire, sol, verdor…

Referencias:

  •   Arias Lemos, Fernando. Le Corbusier en Bogotá. Punto Aparte. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2008.
  •   García Jiménez, Adrián. Le Corbusier. Editora Cinco. Bogotá. 1985.
  •   Mayorga, Paola Andrea/ Juan Carlos Ricaurte. El urbanismo de Le Corbusier (trabajo académico). Universidad de América. Bogotá. 2001.
  •   Nasi, Vicente/ Arturo Robledo. Vicente Nasi arquitectura. Ed. Escala. Bogotá. 1983.

Tomado de: http://cundinamarca-historica.org/notascundinamarca.html

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